
ALÁJAR (HUELVA)
| En
plena sierra de Aracena, colgado sobre un risco que protege el hermoso
pueblo de Alájar, se alza el santuario de Nuestra Señora de los Ángeles,
uno de los principales centros de religiosidad de España. En las
dependencias, junto a la iglesia, se amontonan cientos de exvotos:
piernas o brazos de cera, trajes de comunión, hábitos, trenzas de
pelo, muletas y multitud de objetos dejados a lo largo de los años en
señal de agradecimiento por algún favor obtenido de la Virgen. Un
letrero a la entrada invita a que nadie se marche sin rezar una "Si quieres que tu dolor se convierta en alegría no pasarás, pecador sin alabar a María" La ermita reparada muchas veces y enlucida otras tantas, no presenta especiales méritos arquitectónicos. Alberga una reproducción de una imagen descubierta por un pastorcillo, tres veces perdida y otras tantas recuperada. Una importante romería se celebra todos los años cuando llega septiembre. A la gruta de
Alájar se retiró del mundanal ruido, obligado por la Inquisición,
aquel famoso humanista, científico, conocedor de varias lenguas e
investigador llamado Arias Montano, a quien sólo salvó del tormento su
amistad con Felipe II. Hasta Alájar llegó el mismo monarca para
encargarle que organizase la biblioteca de El Escorial y dirigiera la
gran obra que fue la Biblia políglota. Allí estuvo también,
investigando misterios y leyendas, el esotérico Rosso de Luna, quien
exploró la cueva conocida como Palacio Oscuro, junto al santuario.
Dicen que uno de En la peña se han realizado hallazgos que se remontan a época paleolítica, lo cual demuestra la presencia humana en la zona hace miles de años. La sierra era enclave celta y fue ocupada por los pueblos llamados en los textos latinos baeteci-celtici. La peña conserva en su interior una gran piedra en forma de barca, de marcada concavidad en su centro, quizá un altar ritual para inmolación de victimas. Se la conoce como Sillita del Rey, debido a la visita real antes citada. La iglesia cristianizó más tarde el lugar y lo consagró a la Virgen de los Ángeles, aquí acuden las gentes en caso de epidemias o sequías. Alájar es un pueblo de sierra, típicamente andaluz, con casitas blancas de cal y tejas rojas, que se apiña en estrechas calles alrededor de la plaza. Ésta sigue siendo punto de reunión sólo para los vecinos, ya que los visitantes suelen sacar la fotografía a vista de pájaro, desde el santuario, y no bajan al casco urbano. |