OLVERA ( CÁDIZ )


Hay un viejo dicho que define perfectamente el lugar: "Olvera es una calle, una iglesia y un castillo; pero, ¡ qué calle, qué iglesia y qué castillo!". La calle larga y empinada ( que lleva el nombre de Llana), sube directamente hasta el castillo; impresiona verla cubierta totalmente de adornos vegetales, romero, juncias, etc, el día del Corpus. La enorme iglesia es la de Nuestra Señora de la Encarnación, ordenada construir por los duques de Osuna con mármol importado de Italia sobre una iglesia gótica que antes fue mezquita árabe ( siglo XII), y fue importante baluarte defensivo del reino nazarí de Granada y posteriormente con los cristianos.

Conserva la torre del Homenaje, muralla y paseo de ronda, así como dos torreones. En el escudo de Olvera, un castillo y dos ramos de olivo, campea el lema "De mi sale la paz". Castillo e iglesia coronan un conjunto de casas blancas con tejados rojos que forman el llamado barrio de la Villa, primitivo asentamiento ocupado primeramente por árabes ( lo llamaron Wupira) y posteriormente por romanos y visigodos. Llegar hasta arriba caminando resulta duro, pero el esfuerzo merece la pena. Abajo se contempla el pueblo, pequeños caseríos y campos de olivos regados por los ríos Guadalporcún y Salado. El viento juega con las faldas de las chicas y un par de perros duda en acercarse; todavía no saben si los visitantes son amigos o enemigos.

Desde arriba se escucha la voz del sacerdote que con altavoces inunda el pueblo. Da lo mismo estar dentro que fuera: hay que asistir a misa a la fuerza. En la calle del Peñón, una de las más típicas, hay grupos cantando y bailando. Las fiestas más importantes tienen lugar en mayo y agosto. La mayoría son romerías, y la más importante es al santuario de Nuestra Señora de los Remedios ( a dos kilómetros de la población ), que alberga una imagen del siglo XV que remedió una pertinaz sequía de los campos a principios del siglo XVIII.

Las rogativas de estos últimos años no dan los resultados deseados. A unos veinte kilómetros se encuentra un agradable paraje, el conjunto monumental de Caños Santos, cuyo origen está en un antiguo enclave celta y visigodo. En este lugar se ocultó, junto a un manantial, otra imagen de la Virgen descubierta por un vaquero en 1512 y que dió origen al monasterio y convento, hoy día deshabitado.


Población : 9.145 habitantes.

Accesos : a 130 kilómetros de Cádiz. por la N-342, la carretera de los pueblos blancos.

Alojamiento : hoteles Sierra y Cal. Tfono. 13 05 42 y Fuente del Pino. Tfono. 13 02 32. Pensiones Cantalejo. Tfono. 13 08 56, Maqueda. Tfono. 13 07 33 y Medina. Tfono. 13 01 73.

Gastronomía : sopas pegás, carnes a la brasa y platos de caza, como el conejo de campo. Restaurantes: Avenida, Gaby, Marcelino, Mesón Lirios, Madrid, El Puerto, Los Arbolitos, Alfonso, Peluso y Manolo. Para tapear hay numerosos bares, entre los que destaca el Pepe Raya.

La mejor vista : desde la puerta de Cabañas, en la antigua carretera nacional.

Visitar : castillo árabe, iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Casa de la Cilla, ermita de los Remedios, jardines del Peñón del Sagrado Corazón y barrio de la Villa.