SEGURA DE LA SIERRA (JAÉN)


Cuesta creer, viendo el nivel del río tan reducido, que por aquí descendieran las maderadas Guadalquivir abajo, camino del mar, y que Segura de la Sierra abasteciera de madera a toda Andalucía. Hasta mediados del siglo pasado, en 1945 fue la última vez, los gancheros se jugaban la vida en algunos tramos especialmente peligrosos.

De su poderío económico dan muestra las numerosas casas solariegas con blasones, entre las que destaca la de Jorge Manrique. En el lugar desempeñó el cargo de comendador su padre, Rodrigo Manrique, en cuyo honor nacieron las famosas coplas y dejó escrito aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Por lo que respecta a Segura, los versos son ciertos. Y para demostrarlo, ahí se alza su soberbio castillo, considerado en época de la Reconquista como el más inexpugnable de todo Al Ándalus, que los cristianos consiguieron tomar gracias a las peleas internas de los almohades. Cuando se contempla desde la lejanía, rodeado de olivares, se comprende la sensación causada en un historiador árabe: "Si se pretende alcanzar, fatiga la vista". Además de los musulmanes, por aquí anduvieron fenicios, griegos y romanos, y todos le pusieron nombres que hacían referencia a su altura: Tavara (lugar elevado), Orospeda (sitio al que sólo se puede llegar a pie) o Castrum Alto (fortaleza alta).

Pero Segura alcanzó su máximo esplendor en los siglos XVI y XVII y de ello dan fe la fuente Imperial, con el escudo de Carlos I, la Casa Consistorial y los palacios. El rincón más hermoso de la villa lo constituyen la casa del poeta y el mesón Santo Domingo. Conviene recorrer también la calle de los Caballeros Santiaguistas, donde se levantan algunas de las construcciones mejor conservadas. A principios del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, los franceses destruyeron bastantes edificios.

segura es punto de partida para numerosas excursiones, como las del río Madera, famoso por sus truchas, o el nacimiento del Segura. Fuente Segura, donde hay un área recreativa. Otra opción es recorrer el parque natural. Bajo las aguas del pantano del Tranco de Beas, la vista más espectacular se obtiene desde el mirador Rodríguez de la Fuente, ha quedado sepultado el pueblo de Bujaraiza. Sólo quedan las ruinas de su viejo castillo árabe, con leyenda de tesoro incluida, sobre una pequeña isla que ha dejado de serlo desde que el río baja con poca agua. Allí es fácil ver, sobre todo en las primeras horas del día o al atardecer, los animales del bosque, ciervos, corzos y gamos, que bajan a beber.

En los alrededores podemos encontrar el nacimiento del río Segura ( a 5 kilómetros de Pontones); Hornos, rodeado de miradores sobre el pantano; Orcera, con ruinas árabes y la fuente de los Chorros.