
VÉLEZ BLANCO (ALMERIA)
| En
Vélez Blanco todo el mundo está de acuerdo en que lo mejor de la
localidad es el agua. Entre las numerosas fuentes que hay repartidas por
el pueblo destacan la de los Cinco Caños ( al pie del castillo), la de
la Novia ( así llamada porque la joven que bebiera de ella junto a su
pareja se casaba dentro del año), la de Caravaca ( adornada con
mosaicos) y las de la Plaza, el Mesón y la Alameda.
El agua será
buena, pero el castillo es lo más famoso de toda la comarca; algunas de
las mujeres más mayores se acuerdan de cuando se bailaba dentro y
"había puertas". Las puertas desaparecieron hace muchos
años, lo mismo que el patio de mármoles renacentistas, que acabó en En las casas y calles de Vélez Blanco se nota la influencia árabe (barrio de la Morería), y en su alcazaba (apenas quedan restos, ya que con sus piedras se construyó el castillo) residió grandes temporadas Boabdil, el último rey de Granada. Esta comarca, donde estuvo detenida la Reconquista durante mucho tiempo, era tan fértil que se utilizaba como granero para dar de comer a las tropas cristianas. A un kilómetro a la derecha bajando hacia Vélez Rubio, una indicación en la falda del Maimón señala la situación de las pinturas de la cueva de los Letreros. Se puede seguir un poco más, y luego hay que dejar el coche y continuar andando otro medio kilómetro, que parece más porque es cuesta arriba. Las pinturas, de origen rupestre, se encuentran protegidas por una verja (desde que un alemán, hace unos años, se llevase una), pero se pueden ver perfectamente desde fuera. Son representaciones humanas y de animales, relacionadas en muchos casos las primeras con el culto a la maternidad. Una de ellas es el famoso Indalo, un brujo con una serpiente que ha sido transformado en dios del arco iris por el turismo y tomado como símbolo por la ciudad de Mojácar. Hay muchas más cuevas en toda la comarca, pero en su mayor parte en lugares inaccesibles, como las cuevas de Lozar y del Queso. |