
ALQUÉZAR ( HUESCA )
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Serian los Jalat, importante familia árabe fundadora de la ciudad de Barbastro, quienes dieran su nombre a esta villa de Alquézar: Al-Qasr Banu Jalat, "la fortaleza de los hijos de Jalat". Después, siglo y medio más tarde (mediado el XI ), llegaron los cristianos, que fortificaron el castillo y fundaron la abadía, para luchar y rezar al mismo tiempo. Cuentan las crónicas que en este lugar, allá por los primeros años del siglo XIII, se montó una factoría de pescado ( opus piscium) en el cercano río Vero, para que los 16 monjes que entonces habitaban el convento-fortaleza pudiesen respetar la Cuaresma, ya que conseguir pescado era harto difícil por aquel entonces. Luego, en el siglo XVI, y tras
haber soportado la peste negra y las guerras de los Pedros ( Pedro IV de Aragón
y Pedro I de Castilla), que acabaron con una tercera parte de la población,
llegaron reliquias de santos. Fueron traídas desde Colonia por un tal
Bartolomé Lecina, que aportaba con ellas el documento de autenticidad ( por
cierto, se perdió en la guerra de 1936 ). Las principales eran la cabeza de San
Nicostrato, dos cabezas de las 11.000 vírgenes, un brazo de San Fabián y un
relicario con 117 restos Subiendo una empinada cuesta se llega a la colegiata. A la entrada y sobre un arco, figura un relieve con las antas Nunila y Alodia, dos mártires cristianas a las que no quiso sacrificar Jalat, fundador del castillo, pero que terminaron siendo decapitadas por otro jefe árabe de Huesca. Los cuerpos reposan en la cercana aldea de Adahuesca. En seguida se alcanza la segunda entrada que da acceso al claustro; con bellos capiteles románicos entre los que destaca el de Abel cuidando su rebaño y los que relatan la infancia de Jesús. Al lado se encuentran la iglesia propiamente dicha y el museo con las reliquias antes citadas. En una de las capillas se muestra el impresionante Cristo de Lecina, del siglo XIII. En 1978 se descubrieron en las cercanías cuatro cuevas-abrigo, con pinturas paleolíticas, que venían siendo utilizadas por los pastores como refugio. Población : 215 habitantes. Accesos : a 30 kilómetros de Huesca, a la salida de los cañones del río Vero, en las primeras estribaciones de la sierra de Guara. Por la N-240 y, después de pasado Angués, hay que tomar la desviación que por Abiego y Adahuesca lleva hasta Alquézar. Alojamiento : Narbona. Tfono. 31 80 78, Villa Alquézar. Tfono. 31 80 44, apartamentos Espartero. Tfono. 31 80 71, Isuala. Tfono. 31 82 37, albergue La Era. Tfono. 31 84 31 y camping Río Vero. Tfono. 31 83 50. Hay casas rurales, como Castellazo. Tfono. 318802 y Melchor. 318045. Gastronomía : chuletas de cordero, ternasco, chiretas y crespillos. Mesón del Vero, Narbona, Casa Gervasio y bares como La Farandula, Villacantal, La Cocineta y Stop. La mejor vista : desde la calle Nueva o desde el mirador, donde se alza la escultura de la Sonrisa del Viento. Visitar : pasear por el pueblo y subir a la colegiata, en la que destaca el claustro, con bellos capiteles y el museo; ermita de San Gregorio y casa-museo Fabián. |