DAROCA (ZARAGOZA)


Hay que subir temprano a la torre de San Cristóbal para contemplar una de las mejores vistas de Daroca. Desviándose a tres kilómetros, en dirección a Calatayud, una indicación señala "La Torre". Desde allí hay una pequeña carretera de 1,5 kilómetros y luego un camino con la misma distancia. Arriba se divisa la ciudad y un extenso paisaje y, al fondo, el pueblo de Orcajo y la sierra de Santa Cruz. Aquí, junto a la torre, se celebraba la romería a San Cristóbal hasta primeros de los años noventa; ahora tiene lugar más abajo, al lado de la carretera.

Daroca es famosa por sus corporales, aunque el milagro se produjo en el pueblo de Luchente (Valencia), en el siglo XIII cuando, después de una batalla, las Sagradas Formas aparecieron ensangrentadas y pegadas a los corporales. Como los cuatro capitanes cristianos querían que sus respectivos pueblos se quedasen con ellos, dejaron la decisión al arbitrio divino; los colocaron sobre una burra que nunca había pisado suelo cristiano, y ésta se dirigió a Daroca. En el convento de las Anas, una placa recuerda el hecho: "Aquí cayó muerta la burra".

Se dice, aunque sin base histórica, que con el primer oro traído de América por los Reyes Católicos mandaron hacer un relicario para albergarlos. Los corporales se guardan en la colegiata y salen solamente una vez al año, el domingo siguiente a la solemne procesión del día del Corpus. Daroca, reconquistada por Alfonso I el Batallador (que fue quien le otorgó el titulo de ciudad) en 1142, es una larga calle Mayor llena de bares donde se toma vino de Cariñena, por lo que a veces suele parecer más larga. Una de las entradas más bonitas es donde se halla la famosa fuente y la llamada piedra de Ruejo. El 14 de junio de 1575 la roca partió la puerta Baja durante una riada, permitiendo que no se inundara Daroca y recorriendo toda la calle Mayor hasta la puerta Alta, donde permanece como monumento.

La ciudad, amurallada y con 116 torreones, conserva casonas señoriales por todas partes. Saliendo de Daroca, el paisaje de tierra roja contrasta con el verde de los campos. Raro es el pueblo de esta comarca de la Ribera del Jiloca que no tenga sus peirones (capillas). Los mejores se encuentran en Orcajo, Balconchán, Lechón, Romanos y Badules, y en ellos se bendecían antiguamente los campos. Dedicados a la Virgen del Pilar, a la del Rosario o a los santos patrones, suelen situarse a las entradas de los caminos y en las afueras de los pueblos.


Población : 976 habitantes.

Alojamiento : Daroca. Tfono. 80 00 00, Agidia Tfono. 80 01 90.

Gastronomía : bacalao al ajoarriero, suele hacerse de encargo y se diferencia del riojano en que es con ajo y aceite de oliva, fritada de verduras, huevos en salmorejo, judías pintas con codornices y rabo de buey. De postre son famosas las rosquillas y las almojábanas. Los establecimientos más notables son: Legido, donde paran los autobuses y tiene una larga barra llena de tapas y es famoso por sus ternascos asados en horno de leña; Fuertes y bares de los alrededores de la calle Mayor.

La mejor vista : desde la torre de San Cristóbal o desde la carretera a Teruel.

Visitas : murallas de la ciudad, colegiata, dos puertas monumentales que se unen a través de la calle Mayor, iglesia de San Miguel, casonas, como la de los Luna, Canónigos o Gil de Bernabé y el pozo de San Vicente.