
BETANCURIA (FUERTEVENTURA)
|
"Enjalbegada tumba es
Betancuria/ donde la vida como acaba empieza/ transito lento a que el mortal se
aveza/ lejos del tiempo y de su cruel injuria". Los versos son de Unamuno,
desterrado durante varios años en estas tierras. Betancuria, segunda localidad
en importancia y primera capital que tuvo la isla, es la más bella de todas. Su
nombre se debe al normando Juan de Bethencourt quien, luchando para Castilla,
consiguió en 1404 ser nombrado rey de Canarias y conquistó la isla de
Fuerteventura. Abandonó todo un año después renunciando a sus derechos, pero
dejando su nombre, que acabó castellanizándose. La guagua de turistas arroja literalmente su carga: nórdicos blanquísimos que contrastan fuertemente con el par de vendedores africanos que ofrecen sus artesanías, cerca de la iglesia de Santa Maria. La iglesia fue destruida en una de aquellas invasiones berberiscas que tuvo que sufrir la isla y que hicieron que no quedara gran cosa de lo levantado en época de la Conquista. En el actual edificio, de principios del siglo XVIII, llaman la atención la torre y la portada barroca de color rosa, que resalta sobre sus blancas paredes. En el interior se conservan un retablo también barroco y, en la sacristía, el llamado pendón de Castilla, de tiempos de la Conquista, y un artesonado. En el otro monumento de interés, el convento de San Diego de Alcalá, se guarda en una vitrina un trozo de cuerda con la que se ató al diablo, según una vieja leyenda. En los bares la gente toma cerveza y tapas de carne o queso. En uno de ellos, un cartel: "Anatomía de un Cristiano", con las denominaciones populares del cuerpo humano: dedos de los pies (ñoños), de la mano (dátiles), testículos (los humildes)... A seis kilómetros queda Vega de Río de Palma, con la iglesia que alberga la Virgen de la Peña, patrona de la isla, en cuyo honor se celebra una importante romería (tercer sábado de septiembre), con danzantes y procesión alrededor del templo. La pequeñita imagen se encontró escondida en una peña, de ahí el nombre, y ante ella vienen a postrarse los devotos, caminando desde la noche anterior. Más allá se extiende la presa de Las Peñitas, junto con la de Los Molinos, las únicas de la isla (no hay que olvidar que el gran problema de toda Fuerteventura es el agua) y, cerca también, un pequeño oasis con palmeras al que llaman La Madre del Agua. Lo demás son terrenos casi desiertos, donde abundan conejos, perdices y ardillas; estas últimas son muy dañinas y descienden de unos ejemplares que un gracioso trajo de Africa. Ahora son un problema para los pequeños cultivos, pues devoran todo y ni siquiera valen para comer; sólo se aprovecha su cola, que se utiliza para hacer llaveros. De tarde en tarde puede verse algún rebaño de cabras cuidadas por algún viejo pastor. Población : 180 habitantes. Alojamiento : lo más cercano es Aguas Verdes,(playa de Santa Inés), una urbanización alemana que no suele acoger españoles. Tfono. 908 10 83 20 o, ya en la capital de la isla, puerto Rosario, parador de turismo Tfono. 85 11 50, Valerón. Tfono. 85 06 18 y Macario Tfono. 85 20 32. Gastronomía : caldo de pescado, potaje de puerros, carne del país, pescados, sanchocho (papas y pescado salado) y quesos. El vino que se toma es el de Lanzarote. Restaurante Valtarajal y bar La Plaza. La mejor vista : desde El Morro Velosa, donde hay un mirador. Visitas : iglesia de Santa Maria, conventos de San Diego de Alcalá y de San Buenaventura y museo, con salas de cerámica, geología e ídolos. |