RENEDO


Aquí, en el valle de Cabuérniga, habitaron fieros guerreros que bebían sangre de caballo y que resistieron a Roma durante bastantes años. Aquellos hechos son ya sólo historia, aunque el paisaje sigue siendo el mismo, pero con casonas de piedra: bosques de hayas y robles, silencios sólo rotos por el correr del agua y leyendas en las que es fácil creer cuando llega el atardecer.

Por aquí se cree en los espíritus de la naturaleza, como el ojancano (especie de Polifemo), los nuberus (que traen las nubes o las anjanas (denominación cántabra de las hadas), que habitan en las fuentes y es fama que se aparecen a las gentes concediéndoles riquezas. 

A ambos lados de la carretera, que cruza una y otra vez el Saja, salen caminos forestales que se adentran en los montes, ideales para hacer senderismo. Además, en el hotel de Renedo se pueden alquilar bicicletas y en el mesón Acebo de Ucieda, caballos. El Saja, cuyo curso acompaña hasta abandonar el valle, tiene fama de ser uno de los mejores ríos trucheros de la región, con grandes ejemplares que se consiguen, al decir de los campesinos, rezando la oración del pescador que cuelga a la entrada de uno de los mesones del camino: "Dios mío, que pesque un pez tan grande que no tenga que mentir al contarlo".

Constituido por tres barrios (de la Iglesia, del Campo y Mentidero), Renedo conserva casonas con escudos y alguna que otra puerta metálica de garaje que estropea la perspectiva. En sus miradores la ropa blanca se mezcla con las amarillas mazorcas de maiz puestas a secar. Al lado, a dos kilómetros queda Terán, con un parque lleno de antiguos castaños donde cada uno posee su nombre: cuatro patas, el duende, centenario, la olla... Bajo este castañar se encuentra una necrópolis medieval, la antigua Kaórnega, que para los historiadores es el origen de las poblaciones del valle de Cabuérniga. Este fue así mismo el lugar donde el emperador Carlos I durmió a su paso por Cabuérniga, teniendo que hacerlo en la choza de un pastor, donde sólo pudieron darle de comer chorizo de jabalí. Entre las casonas que hay en Terán destaca el Palacio, cuyos propietarios poseían gran parte de las fincas del valle. Una de las grandes señoras de Terán, apellidada Mier y Terán, era la bisabuela del príncipe Rainiero de Mónaco.

Población : 250 habitantes.

Accesos : por la C-625, que une Cabezón de la Sal con Reinosa.

Alojamiento : en Renedo, Reserva del Saja. Tfono. 70 61 90. y Casa Perdis. Tfono. 70 60 61. En Selores, La Casuca. Tfono. 70 60 22.

Gastronomía : en Renedo, Reserva del Saja, Casa Perdis y mesones El Saja y El Urogallo.

Visitas : Casonas blasonadas del barrio de la Iglesia, sobre todo la de Don Juan Hormas y la del Doctor Hervás ( esta última con vistoso escudo sostenido por dos leones).

La mejor vista : la calle de la Iglesia, donde están las casonas más importantes.

Alrededores : monte Aa y valle de Cabuérniga; en el hotel Reserva del Saja se pueden alquilar bicicletas y en el Acebo (Ucieda) caballos; castañar de Terán, con árboles antiquísimos.