PUEBLA DE SANABRIA ( ZAMORA )


Por esta comarca de Sanabria, según viejas leyendas, existía una población llamada Villaverde de Lucerna a la que un castigo divino envió una especie de diluvio, dejándola hundida en el fondo de lo que hoy es el lago. Y cuentan que, en días de tormenta, se puede oír sonar las campanas sumergidas de su iglesia. La leyenda, se hizo realidad, cuando en 1959, la presa se rompió y las aguas se llevaron casas, personas y animales del pueblo de Ribadelago.

El lago siempre ejerció una especie de fascinación sobre los pueblos cercanos y, de todos ellos, el más importante es Puebla de Sanabria, con influencias tanto galaicas como leonesas. En él abundan las casas de piedra hechas de grandes sillares y galerías de madera. La población creció a la sombra del castillo, mandado construir en el siglo XV por el IV Conde de Benavente, cuyo escudo campea en la portada principal. En él se levanta la torre del Homenaje, conocida como el Macho, y en su interior se sitúan la Casa de Cultura y la biblioteca.

Desde allí se contemplan todo el valle del Tera y las cumbres, casi siempre nevadas, de Cabrera y sierra Segundera. Las principales mansiones están en la empinada calle principal, que sube hasta la plaza, donde se encuentran el Ayuntamiento ( con fachada del siglo XV ) y la iglesia románica. Puebla de Sanabria figura ya en documentos del siglo VI. Llama la atención que, en una población tan pequeña, existan diez sucursales bancarias. La comarca, antes de la llegada del turismo, sufrió una gran emigración hacia Madrid, donde residen muchos sanabreses dueños de restaurantes y, sobre todo, taxistas. Situado en lo alto, el pueblo goza de espléndidas vistas, aunque las mejores son desde la carretera nacional o desde el cercano pueblo de Cervantes, del cual sostiene un investigador local que desciende el mismísimo autor de El Quijote.

Además del turismo, la comarca vive de la ganadería. Todos los lunes se celebra una feria en Mercado del Puente, donde se conservan un puente romano y otro medieval, a los que debe su nombre. La mejor vista del lago se obtiene desde el cercano pueblecito de San Martín de Castañeda, a 1.200 metros de altitud, al que Unamuno denominó " espejo de soledades". En él existe un monasterio románico cuyo abandono, debido a la Desamortización, fue causa de que algunas de sus columnas y capiteles adornen hoy día casas particulares.


Población : 1.800 habitantes.

Accesos : a 111 kilómetros de Zamora. Por la N-631 hasta Rionegro del Puente y allí la N-525 hasta Puebla, casi en el limite con Galicia.

Alojamiento : parador de turismo. Tfono. 62 00 01, Carlos V. Tfono. 62 01 61, Los Perales. Tfono. 62 00 25, La Trucha. Tfono. 62 00 60, J. Enrimary. Tfono. 62 11 48, San Francisco. Tfono. 62 08 96 y Victoria. Tfono. 62 00 12.

Gastronomía : habones, caldo sanabrés, bacalao a la tranca, pulpo, trucha asalmonada, chuletón de ternera, natillas almendradas y aguardiente de guindas. Restaurante del parador, mesón Abelardo, mesón Remate, Plaza de Armas, Mirador, mesón Sanabria, Los Perales y Herreros.

La mejor vista : desde el puente por donde pasa la carretera nacional.

Visitar : castillo, Casa Consistorial e iglesia románica. Yacimientos arqueológicos de Peña Castro, El Castriello y El Castillo, todos en las cercanías del lago.