
MEDINA DE RIOSECO ( VALLADOLID )
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Los Pardales constituyen la familia
que, desde antiguo, se encarga de llamar a los cofrades en Semana Santa para que
asistan a la procesión. Lo hacen con un seco y característico toque a la vez
que recorren las calles. "Mientras pueda valerme, yo tocaré la
corneta", dice el actual pardal, Luis García Santamaría, de 67 años,
quien sucedió en el puesto a su padre, Benito. antes lo fue su abuelo Pascual
y, anteriormente, su bisabuelo, del que no recuerda el nombre. El hijo, José
Luis, ya toca también. El pueblo entero participa en la Semana Santa, lo más
importante que ocurre todos los años en Medina de Rioseco. Los pasos, como la
talla de Cristo atado a la columna, de Gregorio Fernández ( siglo XVII), o la
Dolorosa, de Juan de Juni ( siglo XVI), son autenticas obras de arte. Muchos de
los modelos fueron sacados de personajes reales y, según dicen, en ellos están
representadas las tres clases: para los El paso más popular era uno presidido por un centurión tocando un cuerno, por lo que era conocido como el paso del cornudo, hasta que un obispo mandó cambiar el cuerno por una trompeta. Sin embargo, hace unos años, al sacarlo en procesión, empezaron a salir ratones que en él habían anidado y desde entonces se le llama cagarratones. Todos los pesados pasos se llevan a hombros, y luego algunos costaleros tienen que estar recuperándose durante toda la semana. los momentos más emocionantes se viven la tarde del Viernes Santo, cuando sacan el Longinos de rodillas. La procesión es conocida también como la de las Judías, porque es el plato que se toma al final de tanto esfuerzo. Medina, una de las dársenas del Canal Mayor de Campos que iba hacia Cantabria, fue el principal puerto pesquero de Castilla. Además la llamaban la ciudad de los almirantes, porque de aquí eran los poderosos Enríquez. Medina debió su prosperidad a sus ferias y mercados durante los siglos XVI y XVII, época a la que pertenece la mayor parte de sus monumentos. Antes se celebraba mercado los jueves pero, como también coincidía con el de Benavente, se pasó a los miércoles. En el mercado ese día se venden unos 2.500 lechazos; unos vienen a Medina para comprarlo y otros para comerlo. Algunas casas siguen teniendo entramado de madera cubierta de adobe. Pasear por la calle Mayor, angosta, tortuosa y llena de antiguos soportales que sirven de cobijo en los fríos días de invierno, constituye toda una experiencia. La calle es, toda ella, monumento histórico-artístico y en los adornos de sus tejados se perciben reminiscencias romanas y árabes. Población : 4.945 habitantes. Accesos : a 38 kilómetros de Valladolid, por la N-601. Alojamiento : Los Almirantes. Tfono. 70 01 25, Castilla. Tfono. 70 00 78 y Duque de Osuna. Tfono. 70 01 79. Gastronomía : especialmente lechazo asado, también sopa castellana y productos del cerdo. los mejores establecimientos para tomar lechazo son: Los Almirantes, Castilla, Pasos, La Rua y Los Arcos. La mejor vista : calle Mayor ( la Rua ) con los soportales o iglesia de Santa María. Visitar : calle porticada de la Rua, iglesia de Santa María de Mediavilla, con la capilla de los Almirantes y su retablo de Juan de Juni; iglesias de Santa Cruz, de estilo herreriano, y de Santiago, con portada gótica, plateresca y clasicista y donde están la mayor parte de los pasos de Semana Santa; convento de San Francisco, con obras de Juan de Juni, y puertas de Aujar, San Sebastián y Zamora. |