SANTO DOMINGO DE SILOS ( BURGOS )


Dicen las antiguas crónicas que, en la Castilla asolada por los continuos enfrentamientos entre árabes y cristianos, una partida de guerra mandada por el conde Fernán González encontró en su camino lo que ellos creyeron una mezquita. Penetrando violentamente con sus caballos, comprobaron con sorpresa que era una iglesia y, asustados por el sacrilegio cometido, sacaron las herraduras de sus caballos y las colocaron en las paredes del templo en señal de arrepentimiento.

El conde ordenó también restaurar la iglesia y dió al lugar carta fundacional. Fue el comienzo del esplendor del monasterio de Silos. Un siglo más tarde llegó hasta allí un monje de nombre Domingo Manso, quien engrandeció el viejo templo levantando el que sería el más bello claustro románico de toda España. Con él llegaron también los primeros libros, la biblioteca conserva más de 60. 000 volúmenes, entre ellos incunables y códices en pergamino, y se creó una botica, que reúne cientos de tarros de cerámica talaverana, convirtiéndola en una de las más antiguas e importantes que se conocen.

Desde comienzos de los años 1990, los monjes han tenido que proteger los tarros con cristaleras porque, a pesar de estar sujetos a los estantes, los turistas habían conseguido llevarse algunos. Fue tradición de siglos que a Santo Domingo de Silos peregrinaran en acción de gracias los cautivos que habían conseguido la libertad para ofrecer sus cadenas, algunas de las cuales se conservan todavía en la iglesia. También llegaron artistas que no solamente labraron los famosos capiteles del claustro, sino las picantes escenas de curas y monjas del artesonado mudéjar.

Pero Silos no sólo ofrece historia. Allí se pueden oír el más famoso canto gregoriano todos los días del año. Es mejor evitar ir en fin de semana, cuando hay que guardar cola para visitar el claustro y todo es mundanal ruido. Los guías son los propios monjes y cada uno de ellos tiene sus preferencias. Algunos se detienen en la botica con los cientos de recetas curiosas; otros prefieren contar la historia del monasterio; también los hay que prestan especial atención al claustro o desgranan los versos de Gerardo Diego ante el bello ciprés solitario. No hay dos recorridos iguales.


Población : 311 habitantes.

Accesos : a 69 kilómetros de Burgos. Por la N-I hasta Lerma, desde allí lo mejor es tomar la C-110 que pasa por Covarrubias.

Alojamiento : el monasterio. Tfono. 39 0068 acoge en hospedaje sólo a hombres que quieran pasar temporadas de retiro; Tres Coronas. Tfono. 38 07 27, Cruces. Tfono. 38 08 64 y Santo Domingo. Tfono. 39 00 53.

Gastronomía : cabrito y chuletillas de cordero. Restaurante del hotel Tres Coronas. En Covarrubias, restaurante del hotel Arlanza.

La mejor vista : desde lo alto del cerro o desde la entrada a la población.

Visitar : oír el canto gregoriano interpretado por los monjes. Apenas a 3 kilómetros queda el desfiladero de Yecla, garganta de unos 300 metros que hay que recorrer a pie por un estrecho sendero con barandilla, mientras abajo discurre el río y de las paredes caen pequeñas cascadas, en su mayoría heladas en invierno.