MIRAVET (TARRAGONA)


De las varias barcazas que se dedicaban a trasportar personas, animales y vehículos de un lado a otro del Ebro ( el ríu) sólo queda la de Miravet, construida con dos enormes barcas que llevan los nombres de Monturiol e Isaac Peral. Existe otra en la cercana localidad de Riba-Roja, pero funciona con motor y ha perdido parte del encanto. Por 300 pesetas se evita una gran vuelta y, además, es la forma más original de llegar a Miravet, que aparece al fondo del río, escalonado sobre un cerro y con su castillo templario en lo alto, que fue de los moros, recientemente restaurado. La barca no cubre el trayecto cuando el viento sopla muy fuerte; el barquero prefiere esperar a que amaine.

Para recorrer Miravet conviene dejar el coche abajo, junto al antiguo embarcadero Moli Salat, es también el lugar desde donde se obtienen las mejores fotografías, y subir a pie. Si se pregunta a alguien es posible recibir una respuesta en francés o inglés, lo cual indica que el lugar es internacionalmente conocido. Pero lo mejor es avanzar por las estrechas calles y dejarse sorprender por el encanto del casco antiguo. Algunos cables sobre las fachadas revelan la dificultad en conciliar un origen medieval con la permanencia en el siglo XXI.

Junto a un pequeño mirador desde el que se contempla el Ebro, se alza la iglesia barroca de la Natividad de la Virgen; más adelante, a la derecha, comienza la subida hasta lo alto del castillo. Conviene tomársela con calma. La fortaleza, levantada por los árabes, fue un importante enclave templario desde el que estos monjes-guerreros dominaron esta comarca de la Ribera d'Ebre hasta que la orden fue disuelta por mandato papal a principios del siglo XIV. Luego fue ocupado por la orden Hospitalaria hasta mediados del XIX. Impresionan sus murallas y sus enormes torres. En el interior del recinto amurallado se conserva la iglesia románica de San Martín. Miravet, pueblo principalmente agrícola en el que dominan los frutales, debe casi todo al Ebro, que no sólo riega sus campos, sino que ha sido además canal de comunicación hacia otras tierras y paraíso para los pescadores. Aquí se pesca la anguila con antiguas técnicas. El lugar es famoso también por sus alfares. Existen varios en el barrio de Raval.


Población : 785 habitantes.

Accesos : a 75 kilómetros de Tarragona. Por la A-7 y la T-303 hasta Móra d'Ebre.

Alojamiento : en el pueblo de Tuvissa, La Pesina. Tfono. 41 81 71.

Gastronomía : conejos con niscalos, clotxes y sardinas de casco. Vinos de Móra d'Ebre y, sobre todo, blancos de Priorat. En Miravet, restaurante El Casal y bar Spot. En Rasquera, Can Pellisa y, en Tivissa, La Pesina.

La mejor vista : desde el antiguo embarcadero Moli Salat.

Visitas : castillo templario, alfares e iglesia de la Natividad.