PALS (GERONA)


El primer turista que anduvo por estas costas fue el pirata Barbarroja, allá por el siglo XV, aunque más que a disfrutarlas vino a saquearlas, y sólo los pueblos del interior se libraron del asalto. La segunda oleada de turistas, esta vez más pacíficos, llegó a mediados del siglo XX y la ha ido llenando de hoteles y construcciones. El afortunado nombre de Brava que recibe esta costa gerundense le fue dado precisamente en las playas de Aiguablava por un periodista, en los primeros años del siglo XX, al contemplar los acantilados.

Hacia el interior todo parece más tranquilo, seguramente porque abundan los bosques cuyos árboles ocultan los edificios. Ya desde lejos, con los redondos haces de paja en primer término, se divisa la medieval ciudad de Pals, coronada por el castillo y su torre de las Horas. Todos estos fértiles campos eran terrenos pantanosos y marismas que dieron nombre a la ciudad medieval: palus (terreno pantanoso), porque antiguamente estaba rodeado de marismas, hoy ya desecadas. El centro histórico, declarado conjunto histórico-artístico en 1973, es conocido como Pedró ( el pedró es la antigua cruz de término). Conserva algunos tramos de las murallas y se alza en la parte de arriba de la colina. El conjunto ha sido restaurado con bastante acierto y las calles han recuperado su aspecto medieval. Por los alrededores se pueden ver antiguas masías de los siglos XVI y XVII, casi todas ellas fortificadas y perfectamente rehabilitadas.

Apenas a dos kilómetros de Pals, en la misma carretera, se encuentra una especie de parque, donde vive un artesano ya jubilado, Antonio Macià Casany, que lo ha llenado todo de esculturas de ladrillo y piedra. Además de sus obras, lo que más llama la atención es ver como el hijo da de comer a las ocas y a los peces, que se disputan el alimento en su mano. El municipio de Pals llega hasta el mar, con una playa de fina arena llena de apartamentos y urbanizaciones. En ella se levanta la enorme antena de Radio Liberty, desde donde se emitía a los llamados países del Este. Apenas a seis kilómetros queda Begur, también antigua población fortificada, con cinco torres y las ruinas de su castillo roquero, así como numerosas casas antiguas de principios del siglo XX y extensas playas.


Población : 1.675 habitantes.

Accesos : a 38 kilómetros de Gerona. Por la C-255, y a la altura de Torrent, una desviación de 5 kilómetros conduce hasta Pals.

Alojamiento : Barris. Tfono. 63 67 02, Can Basalis. Tfono. 63 60 35, Can Pereni. Tfono. 63 61 16 y Can Rubén. Tfono. 63 69 97; en la playa, La Costa. Tfono. 66 77 40, Sa Punta. Tfono. 66 77 40 y apartotel Golf Beach. Tfono. 63 60 63.

Gastronomía : suquet de pescado, langosta y gairones (erizos de mar). Cal Alfred, Astarot, Can Bonet, Sa Gatonera y El Pedró.

La mejor vista : desde lo alto del Pedró o desde las afueras de la población.

Visitas : conjunto medieval, formado por murallas, castillo y torre de las Horas; iglesia gótica de Sant Pere, cruz de término, Casa de la Vila (Ayuntamiento) y la Ca la Pruna ( CAsa de Cultura) que alberga un museo de arqueología submarina; en las cercanías, masias Roig, Molì de Pals y Puig.