PRADES (TARRAGONA)


Cuando llegan las fiestas de la verbena del Cava la fuente de Prades deja de manar agua y empieza a ofrecer cava, unos 30.000 litros, para todos los asistentes. Pero antes de este milagro ya venían las gentes a admirar la población que siempre ha sido conocida como Vila Vermella (ciudad roja), porque muchos de sus edificios han sido construidos con piedra de este color. El tiempo ha ido dándole una pátina especial, apreciable sobre todo a última hora del día. Rodeada de pinares, cuyo verde hace resaltar más el tono rojizo de las casas. Prades está cargada de historia. En su termino se han encontrado restos neolíticos y sepulcros romanos. Los árabes alzaron en ella una fortaleza que, junto con la Siurana, a 12 kilómetros, protegían estas tierras; ambas fueron destruidas por los cristianos, quienes después las volvieron a levantar.

Prades fue la última posesión de los musulmanes en la región. La leyenda sostiene que al ser tomada la fortaleza por los cristianos en el año 1153, una reina árabe se arrojó con su caballo para evitar ser capturada desde un espectacular precipicio que desde entonces es conocido como Salto de la Reina Mora. Ramón Berenguer IV otorgó a la ciudad una carta de población a mediados del siglo XII. De aquella época medieval aún existen restos de muralla y dos puertas. Una de ellas permite acceder a la plaza porticada, punto de paso obligado, donde se halla el edificio más importante, la iglesia de Santa María, así como una monumental fuente renacentista en el centro. En ella termina la calle Mayor, habitual lugar de paseo, que conserva varias casonas con puertas de arco. La segunda puerta medieval es un arco gótico por el que se sale de la ciudad en dirección a Siurana.

Este pueblo tradicionalmente dedicado a la agricultura, son famosas sus patatas, se vio perjudicado por el poder económico del cercano monasterio de Poblet, a sólo 16 kilómetros. Tanto Prades como Poblet viven hoy principalmente del turismo. En sus alrededores la naturaleza ha creado curiosas formas: rocas Del Gringol, Dels Corbs y Foradada, y cuevas del Pere y del Vidre. A dos kilómetros queda la ermita de la Mare de Déu de l'Abellera, una construcción del siglo XVI bajo una gran roca, en cuyas cercanías se ha instalado una área de servicio. Por una mala carretera sólo transitable en todoterreno se alcanza, en 12 kilómetros, el pueblo de Siurana, uno de los lugares más pintorescos de la provincia. Su iglesia de Santa María (siglo XII) posee un hermoso tímpano donde se representa a Cristo crucificado con otras figuras a sus lados. Situado sobre un espolón rocoso y rodeado de barrancos, el pueblo muestra los restos de un castillo junto a las casas de piedra.


Población : 475 habitantes.

Accesos : a 68 kilómetros de Tarragona. Por la N-240 hasta Montblanc y L'Espluga de Francolí. De allí sale la carretera que, por Poblet, conduce a Prades.

Alojamiento : Espasa. Tfono. 86 80 23 y cámping Prades. Tfono. 86 82 70.

Gastronomía : escudella, rovellons, embutidos y miel. L'Estanc, Racó del Manelic, Sport y La Llar. En Siurana, L'Acacia y Siurana.

La mejor vista : desde el arco de entrada a la villa o desde la misma plaza, con la fuente en primer plano.

Visitas : murallas y castillo; plaza Mayor con la fuente y la iglesia de Santa María; portal de entrada a la villa y arco gótico del Ponus.