VALVERDE DE LA VERA (CÁCERES)


Con las plantas desnudas de los pies pisando las piedras desiguales, sin poderse secar el sudor que baja por el rostro, con la angustia en el pecho de no poder respirar, con el temor a tropezar, con las cuerdas hincándose en brazos y torsos, con las vidortas del arado golpeando a ambos lados...

Durante la noche de Jueves Santo, en este pueblo de Valverde, en el valle de la Vera, tiene lugar un estremecedor ritual, vestigio de antiguas costumbres penitenciales. Algunos de sus habitantes se sujetan con fuertes sogas de esparto a un tronco, se empalan, dicen allí, en cumplimiento de alguna promesa hecha, y recorren las calles con la cara cubierta. Hoy la penitencia se ha convertido en un espectáculo con el que están en desacuerdo sus habitantes. La historia antigua de Valverde, uno de los 18 pueblos que forman el valle de La Vera, el más rico de todo Extremadura, gira alrededor del enfrentamiento de dos familias: los Monroy y los Almaraz. El castillo lo mandó levantar Nuño Pérez de Monroy en el siglo XVI y conserva una torre cuadrada, convertida hoy día en desafortunado mirador al que se sube por unas feas escaleras metálicas, y algunos lienzos de muralla; sobre todo uno de ellos aún puede verse el antiguo escudo de armas.

Junto a el, con aspecto de fortaleza y construida seguramente con los mismos materiales, se levanta la iglesia de la patrona, Nuestra Señora de Fuentes Claras, que alberga en su interior los sepulcros de los primeros condes de Nieva, Diego López de Zúñiga y Leonor Niño, a cuyas manos había pasado la villa en el siglo XV. En la esquina de la plaza se alza una picota ( el rollo de la vergüenza), donde se exponía a los reos de algún delito y a los condenados; era el símbolo del poder jurisdiccional que tenia la villa. Las casas, como todas las de La Vera, son de piedra y adobe, con barandillas de madera llenas de flores y voladizos a distinto nivel, que avanzan hacia la calle.

En algunos dinteles está grabado, sobre la piedra, el año de construcción. Además, abundan las casas antiguas que lucen pequeños escudos incrustados en las paredes. Las viviendas suelen constar de una planta baja donde se sitúan las bodegas y las cuadras, un primer piso con la cocina-comedor y un segundo piso para las habitaciones. El ladrillo y el cemento han ido sustituyendo a los antiguos materiales, pero Valverde sigue siendo, a pesar de algunos desaguisados, el pueblo mejor conservado de toda La Vera. Por los alrededores son frecuentes unos edificios de paredes agujereadas: los secaderos ( para el tabaco negro) y las estufas ( para el rubio). No hay que olvidar que La Vera es conocida también como "La petaca de Europa".


Población : 655 habitantes.

Accesos : a 152 kilómetros de Cáceres y a 76 de Plasencia. Por la N-630 hasta Plasencia; allí se toma la C-501 que, pasando por Jarandilla, conduce hasta Valverde de La Vera.

Alojamiento : en Valverde, solamente en casas particulares, como la de Mateo Cordobés. Tfono. 56 65 50. En Villanueva de La Vera, Los Olivos. Tfono. 56 61 27, Minchones. Tfono. 56 54 03 y Torralva. Tfono. 56 60 34.

Gastronomía : migas extremeñas, prueba de cerdo, carne con tomate, caldereta de cabrito, truchas y embutidos. Restaurante La Cresta de Gredos y, para tapeo, bares como El Quijote, El Chucho y bar Plaza de España.

La mejor vista : desde lo alto de la torre o desde La Lanchuela, camino de Villanueva.

Visitar : torre del castillo, murallas, iglesia de Nuestra Señora de Fuentes Claras, plaza Mayor y museo de Antigüedades.