VILANOVA DOS INFANTES ( ORENSE )


Fue a mediados del siglo XVII cuando un joven labrador vecino de Vilanova encontró, después de una fuerte granizada, una extraña bola de cristal y, dentro de ella, una figura que parecía la imagen de la Virgen. Asustado, la volvió a dejar donde estaba y, al día siguiente, fue recogida por una pastorcilla que la entregó al cura de Vilanova, quien a su vez comunicó el hallazgo al obispo de Orense. Éste ordenó construir una capilla para que sorprendente imagen caída del cielo pudiera recibir culto. El mismo rey, por entonces lo era Felipe IV, quiso contemplar aquella Virgen de cristal cuya fama se extendía rápidamente, sobre todo cuando los sabios de la Corte manifestaron que no se podía haber formado por medios naturales.

Hoy día sigue sin tener una explicación científica la imagen dentro de una bola de cristal y son miles los devotos que ante ella pasan para solicitar favores del cielo. Se dice que, a mediados del siglo XVIII, por su intercesión desapareció una epidemia de cólera que asolaba la comarca. Desde entonces cada 15 de septiembre se celebra en su honor, en acción de gracias, una fiesta con originales danzantes. La bola de cristal muestra por un lado una diminuta señora con un rosario en las manos, cubierta con manto azul y vestido encarnado y, por el otro, con el mismo traje y las manos cruzadas. Dicen los de Vilanova que el color del manto de la Virgen cambia, en señal de alegría, en el día de su fiesta. Vilanova, a pesar de ser pequeño, es un lugar con mucha historia. Parece ser que primero se llamó Vilanova das Infantas, debido a que en una familia de zapateros hubo un parto de siete niñas y vinieron todas. Otros prefieren buscar el origen del apellido en un homenaje a la madre y a la hermana de San Rosendo, fundador del cercano monasterio de Celanova, personajes de sangre real que edificaron allí un monasterio para mujeres del que no queda ni rastro.

Vilanova dos Infantes, como hoy se la conoce, conserva de su pasado esplendor una torre del antiguo castillo, cuya puerta, curiosamente, no está a ras del suelo, sino varios metros por encima, y varios hórreos. Las danzas, únicas en Galicia, se bailan sólo en el día de la fiesta, y es fama que fueron creadas por el gremio de zapateros, de gran importancia en la comarca. Ocho jóvenes ( antes eran únicamente hombres, pero ahora también hay mujeres, para que no desaparezcan las danzas), con vistosos trajes blancos rematados con puntillas y encajes, bandas de color verde y rojo cruzándoles el pecho y sombreros de paja con flores de papel, interpretan varios bailes, entre los que destacan los de paloteo y los del árbol, alrededor de un curioso muñeco danzante.


Población : 305 habitantes.

Accesos : a 26 kilómetros de Orense por la C-540.

Alojamiento : en Celanova, Betanzos. Tfono. 45 10 36 y pensiones. Es preferible acercarse a Orense.

Gastronomía : caldo gallego, pulpo a feira y carnes de cerdo, ternera o cabrito.  En Celanova, Betanzos, O Candil, Airiños, La Tertulia y Arnoya. En el propio Vilanova, en el bar de la señora Hortensia, en la plaza.

La mejor vista : desde la carretera de Vilanova o desde Castromao.

Visitar : santuario de la Virgen del Cristal, torre del Homenaje y plaza; en la cercana Celanova, el enorme monasterio de San Salvador y en su interior, la minúscula iglesita mozárabe de San Miguel, la más pequeña, dicen, del mundo. Hay típicos hórreos por los alrededores y, en la plaza Mayor, una fuente de ocho caños; de uno de ellos brotaba un agua que, afirma la leyenda, podía volver loco.