PEDREZUELA ( MADRID )


Suenan los zumbos ( cencerros de gran tamaño) sobre las espaldas de los curramachos (personajes de la filsta) y restallan las hondas en las manos de los vaqueros, mientras la vaquilla de madera ( adornada con mantones de Manila, colgajos y collares), es corrida por las calles de este pequeño pueblo madrileño. Y es que, Pedrezuela, conserva por San Sebastián, una de las escasas tradiciones, que aún quedan, de aquellos ritos de iniciación que tenían lugar al comienzo de la primavera, cuando los niños tenían que demostrar que habían dejado de serlo y empezaban a ser tratados como hombres. Traída seguramente por los colonizadores del lugar, esta fiesta tiene para algunos un origen celtico y el recorrido a la carrera por el pueblo puede que sea el resto de una antigua danza. Este pequeño lugar, que sólo se anima en los fines de semana, conserva numerosos testimonios históricos como restos arqueológicos, útiles de piedra pulimentada y, sobre todo, las llamadas Piedras del Rayo, que no son otra cosa que puntas de flechas.

Quedan también ruinas de unas construcciones denominadas atalayas a las que la tradición señala como torres de Aníbal y que dicen, mandó construir en sus luchas contra los romanos. En realidad, son restos de castros celtas que se levantaron como defensa. Luego vienen las historias de invasiones de visigodos, árabes y la llamada Reconquista. Cuentan también que una peste, el mal de la seca, llegó a despoblar la aldea, pero la cosa no es segura y quizá fue en otro lugar cercano. "Hace tanto tiempo", dice el informador. Pedregoso es tanto el pueblo como los alrededores y, no tiene nada de extraño, que éstos diesen nombre al lugar. Sin embargo, la leyenda es más poética y habla de una pareja de pastores huidos que descansó aquí en una pedrezuela ( especie de plaza de piedra) y acabaron fundando allí el pueblo. En realidad, ya existen datos con el actual nombre del pueblo a principios del siglo XIII, que fue cuando tuvo lugar una de las repoblaciones en tiempos de Fernando III El Santo. En el XVI aparece su nombre en una relación mandada hacer por Felipe II, en la que se dice que: "últimamente se encuentra un poco despoblada". Abundan por los alrededores numerosas minas. Algunas de gran profundidad, con la leyenda de que de ellas sacaron, en antiguos tiempos, grandes cantidades de oro y plata, pero nadie ha vuelto a encontrar nada. Seguramente, fueron de hierro, del que hay restos por la zona.


Población: 1.041 habitantes.

Accesos: a 45 kilómetros de Madrid por la N-I.

Alojamiento: no tiene. Lo más cercano es El Molar a 2 kilómetros.

Gastronomía: cabrito y cordero asado. Los preparan bien en Mesón El Asado, Asado Gerardo, y La Ermita, pero hay muchos más lugares. Ensalada, cabrito y vino, así de simple.

La mejor vista: camino del embalse de Pedrezuela.

Visitar: iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, con pilas de agua bendita de los siglos XV y XVI.