
CANALES DE LA SIERRA ( LA RIOJA )
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Cuentan que el nombre le viene no
de los canales sino de las bacanales, ya que era un lugar conocido en tiempos de
los romanos, y en sus cercanías se han encontrado restos de aquella época. Sin
embargo, de lo que están más orgullosos sus habitantes es de su relación con Fernán
González, que allí tenia su palacio. El conde otorgó a la villa el
primer texto foral riojano, y en ella se conservaba una colcha con manchas de
chocolate, allí mento que debía de gustarle bastante, que, decían, le había pertenecido. La Alfonso VIII eximió a Canales de impuestos en pago por su ayuda en las luchas contra los moros, y Alfonso X el Sabio le concedió privilegios, entre ellos uno que permitía a sus habitantes quedar libres de la acusación de homicidio si juraban ser inocentes y les apoyaban al menos once vecinos. Canales, que perteneció a Soria hasta que en 1833 se creó la provincia de Logroño, es pueblo de piedra, bien restaurado, con dos iglesias: la parroquial de Santa María ( siglo XVI), construida sobre una anterior románica y con un retablo de finales del siglo XVII; y la de San Cristóbal, con partes románicas y una bella galería porticada. Sin olvidar las ermitas de La Soledad, San Antonio, San Andrés y, a cuatro kilómetros del pueblo, San Juan. Numerosas casonas de los siglos XV al XVIII hablan de su pasado, aunque los antiguos nombres han sido sustituidos. Así, la casa de las Monjas, seguramente la más bonita de Canales, se denomina ahora casa de Carlos. En la calle de al lado, en el lugar conocido como Las Eras, se levanta la picota y, más allá, la ermita de San Andrés, con la pequeña campana colgando sobre el exterior, que se toca en caso de fuego. En la esquina, la casa de los Coroneles, con su escudo dando a dos calles. Se cuenta que, bajo las tejas de las casas, puede quedar todavía alguna de aquellas piedras del rayo (puntas de flecha prehistóricas) que se creía que caían del cielo durante las tormentas, y por eso las colocaban allí, para protegerse de ellas. En las cercanías se halla Villavelayo, con la ermita dedicada a Santa Aurea y un grabado policromo dentro de una hornacina en una de sus paredes que da a la carretera. Más allá el pantano de Mansilla cubre el pueblo antiguo, cuyas casas surgen fantasmalmente cuando bajan las aguas del pantano. Población : 91 habitantes. Accesos : a 84 kilómetros de Logroño. Por la N-120 hasta Nájera; allí hay que tomar la C-113. Alojamiento : Casa de las Monjas. Telefono. 37 80 21 y venta de Goyo. Telefono. 37 80 07. Gastronomía :cordero a la cazuela y embutidos. En la Casa delas Monjas y en la cercana venta de Goyo. La mejor vista : las calles del pueblo o la ermita de San Cristóbal. Visitar : iglesia de San Cristóbal, palacio y el conjunto del pueblo. |